Hay una imagen que se repite en cualquier bar del centro de Xàtiva a primera hora de la mañana: el café con leche en una mano y el móvil en la otra. Antes de ojear el periódico de papel, antes de saludar al vecino de la barra, la pantalla ya está encendida. No es desidia ni falta de sociabilidad – es que el teléfono se ha convertido en la primera ventana al mundo que abrimos cada día, y Xàtiva no es excepción a una tendencia que lleva años transformando los hábitos de ocio, consumo e información en ciudades medianas de toda España.
Lo verdaderamente interesante no es que la gente use el móvil más que antes – eso ya lo sabemos. Lo interesante es para qué lo usa y cómo eso cambia lo que hacemos fuera de casa. Las plataformas de entretenimiento digital han crecido de forma notable entre los vecinos de comarcas como La Costera, con opciones que van desde el streaming de series hasta los servicios de ocio interactivo. En ese ecosistema en expansión, sankra casino online ha ganado visibilidad por ofrecer una experiencia bien diseñada, con tiempos de carga rápidos y una interfaz que funciona igual de bien en un móvil de gama media que en un ordenador, algo que los usuarios de zonas con conexión irregular valoran especialmente. Este tipo de plataformas compite directamente con el ocio tradicional, y los datos de uso no dejan ninguna duda sobre quién está ganando terreno en ese pulso.

Del videoclub al streaming: una transformación que no para
Quien haya vivido en Xàtiva durante los últimos veinte años ha visto desaparecer los videoclubs, reducirse las salas de cine en la comarca y observar cómo los jóvenes dejaban de reunirse físicamente para consumir contenidos. No es una historia única de esta ciudad, pero aquí se siente de forma particular porque la oferta de ocio presencial siempre fue más limitada que en Valencia capital, a menos de una hora. Esa distancia hacía que muchos vecinos dependieran del coche para acceder a ciertas experiencias. Ahora el móvil ha eliminado esa distancia.
El cambio no ha sido neutro para el comercio local. Los negocios que dependían exclusivamente de la presencia física han notado el impacto de forma directa. Pero también han aparecido nuevas formas de actividad: los bares que retransmiten eventos deportivos en pantalla grande han aguantado mejor que los que no apostaron por esa diferenciación, y los establecimientos que adaptaron su espacio al uso cotidiano del móvil – buena wifi, enchufes accesibles – han sabido leer bien qué pedía el cliente de hoy.
| Hábito digital | Franja de edad predominante | Cambio respecto a hace 5 años | Impacto en ocio presencial |
| Streaming de series y películas | 15-45 años | Muy alto | Reducción salas de cine locales |
| Redes sociales y contenidos breves | 14-35 años | Alto | Cambio en socialización nocturna |
| Plataformas de entretenimiento interactivo | 25-50 años | Alto | Competencia directa con ocio presencial |
| Banca y pagos móviles | 20-65 años | Muy alto | Cierre progresivo de sucursales |
| Información local y noticias | 30-70 años | Medio-alto | Reducción sostenida de prensa impresa |
La brecha digital sigue ahí, aunque nadie quiera verla
Todo lo anterior suena bien si hablamos de quienes tienen un buen teléfono, tarifa de datos y habilidades para moverse por aplicaciones. Pero en Xàtiva, como en el resto de la comarca, hay una parte de la población que no entra en ese perfil. Los mayores de setenta años que nunca aprendieron a usar un smartphone, los trabajadores del campo que no necesitan la tecnología en su día a día, las familias que no pueden permitirse renovar el teléfono cada tres años – todos quedan al margen de la transformación que sus vecinos dan por sentada.
El Ayuntamiento de Xàtiva ha dado pasos con talleres de alfabetización digital para personas mayores y programas de apoyo al pequeño comercio. Pero la brecha sigue siendo real y en algunos casos crece, porque la velocidad a la que evolucionan las plataformas supera la capacidad de adaptación de quienes partían de cero.
Xàtiva digital: ciudad media, desafíos de primera
Xàtiva tiene algo que las grandes ciudades han perdido: la escala humana. Te cruzas con los mismos vecinos, conoces a quien atiende en el bar, sabes quién vive en cada calle del centro histórico. Esa cercanía es un valor que la digitalización no puede reemplazar pero sí complementar, si se hace con cabeza. Las iniciativas que han funcionado en ciudades similares son las que aprovecharon las herramientas digitales para reforzar la comunidad local – grupos de WhatsApp de barrio que sustituyen al tablón de anuncios, mercados online donde solo participan productores de la zona, plataformas de intercambio de servicios entre vecinos.
El reto de Xàtiva no difiere mucho del de otras ciudades de su tamaño en la Comunitat Valenciana: aprovechar la transformación digital sin perder lo que hace singular a cada pueblo. La tecnología pone las herramientas sobre la mesa. Lo que se hace con ellas depende, siempre, de cada comunidad.








