1 de cada 3 parejas estériles atendidas en el Hospital Universitario de La Ribera consigue un embarazo

La esterilidad es un problema cada vez más extendido en la sociedad actual

1 de cada 3 parejas estériles atendidas en el Hospital Universitario de La Ribera consigue un embarazo. Según los expertos, la esterilidad (imposibilidad para la consecución de la gestación) es un problema cada vez más extendido en la sociedad actual, que afecta al 10% de las parejas en edad reproductiva.

Desde 2001, año en que se puso en marcha su Consulta de Ginecología Funcional, el Hospital de Alzira ha conseguido más de 500 embarazos en parejas estériles mediante el tratamiento de inseminación artificial.

Según ha destacado la Dra. María Rita Espejo, del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de La Ribera, “en estos 13 años cerca de 1.600 parejas han sido atendidas en nuestra Unidad especializada por problemas de esterilidad, con un incremento progresivo en los últimos años de parejas que necesitan ayuda para conseguir un embarazo.”

Los expertos coinciden en señalar que factores actuales como el tabaco, el sobrepeso, la medicación, la dieta desequilibrada, el estrés o el alcohol reducen las opciones de lograr un embarazo. A esto se añade el estilo de vida de la mujer actual trabajadora, que pospone la decisión de ser madre hasta una edad en el que la fertilidad ha descendido. “A más años, menos fecundidad”, señala la Dra. Espejo.

Según esta especialista, “el 90% de las parejas que decide tener un hijo consigue la gestación en el transcurso del primer año, por lo que debe considerarse este periodo como límite para empezar a sospechar que existe alguna alteración y solicitar consejo en una consulta especializada.”

Inseminación artificial

Para conseguir un embarazo en una pareja estéril, el Hospital de La Ribera lleva a cabo el tratamiento de reproducción asistida de Inseminación, un procedimiento sencillo e indoloro, por el que, de forma artificial, se colocan espermatozoides en el útero de la mujer.

Este procedimiento consta de tres fases; en primer lugar, la estimulación del ovario con sustancias inductoras de la ovulación con el objetivo de producir una mayor ovulación para aumentar las probabilidades de fecundación.

Posteriormente, se realiza una preparación del semen en el laboratorio con la finalidad de concentrarlo y vitalizarlo para potenciar su capacidad de fertilización. Y, por último, el proceso de inseminación propiamente dicha, que se realiza directamente en la consulta y sin necesidad de anestesia.

Los especialistas de esta Unidad específica suelen llevar a cabo hasta 4 ciclos de inseminación con cada pareja ya que, si no se consigue un embarazo, por encima de este número no mejoran las tasas de gestación y es muy probable que se precise de otra técnica de reproducción asistida para resolver su problema de infertilidad.

“La reproducción asistida se ha convertido en un tema de gran interés social y profesional por los adelantos que permiten llevar a cabo técnicas y procedimientos casi inimaginables hace solo unos pocos años”, concluye la Dra. María Rita Espejo.